Se veía venir. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final acabó rompiéndose. En la sala de prensa del Santiago Bernabéu, un día antes de la madre de todos los partidos, Pep Guardiola la lio parda. Pasen, vean, escuchen... y comenten, sobre todo, comenten. No se corten y entren al trapo, sin morderse la lengua. Porque seamos sinceros: si no fuera por estas cosas, el futbol solo sería un deporte, uno más entre tantos tediosos tipos de gimnasia.