La suerte estaba echada. Tanto Alemania en el 74 como Argentina en el 78, los dos países anfitriones que nos antecedieron, habían conseguido alzar el trofeo en su propia casa. ¡Y España no iba a ser menos! Eran tantas las expectativas creadas que el batacazo resultó aún más doloroso. El Mundial'82, la cita que habíamos preparado durante años con pasión, se convirtió por deméritos propios en el momento más bajo del fútbol español.
Gracias a los anuncios de televisión, nuestros futbolistas estaban presentes en los hogares de toda España, ya fuera bebiendo refrescos o vistiendo trajes de confección. Que jugasen mejor o peor parecía un detalle poco relevante, visto el garbo y la simpatía con que se desenvolvían ante las cámaras.
Tal era la fiebre por la Copa del Mundo que numerosos intérpretes musicales aportaron en los meses previos a la cita mundialista no pocos himnos de apoyo a la selección. Sin pretender herir la sensibilidad de nadie, el hecho de que ninguna de estas canciones haya permanecido en la memoria de los aficionados se debe en parte a la escasa calidad de las composiciones.
Por no hablar de la mascota, el simpar Naranjito, un cítrico metido a futbolista que inicialmente no fue muy bien recibido, pero que después lucimos con cierto orgullo friki en pegatinas, llaveros, gorras o camisetas. ¡Pero si hasta fue protagonista de una serie de dibujos animados! Menuda infancia hemos tenido, madre de mi vida...
Y en esas estábamos, tan ocupados con los preparativos y el atrezo que muy pocos repararon en lo verdaderamente importante: España no tenía equipo para ganar el Mundial. Ante el arsenal de jugadores de calidad que presentaban otros candidatos, la selección conformada por José Emilio Santamaría no pasaba de ser un conjunto aguerrido y peleón. Es decir, mucha furia española y muy pocos detalles de buen fútbol que echarse al paladar.
La primera fase disputada en Valencia fue suficiente para que nos bajásemos del guindo. Empezamos con un infame empate contra Honduras; después, victoria con atraco arbitral a Yugoslavia; y para cerrar, desoladora derrota ante Irlanda del Norte. Gracias a las sonrojantes ayudas de los colegiados, la selección española pasó de ronda como segunda de grupo, pero se vio abocada a cruzarse con la República Federal de Alemania e Inglaterra, dos de las favoritas que además arrastraban los puntos sumados en los primeros partidos. A pesar del ambiente favorable que se respiró en el Santiago Bernabéu, los alemanes nos vencieron ya en el primer encuentro y terminaron con todas nuestras opciones de acceder a semifinales. El postrero empate a cero contra los ingleses fue la triste despedida del que, de manera ilusa, muchos pensábamos que iba a ser nuestro Mundial.
El crack: Zamora. Nadie merece esa distinción. Por citar a alguien, nos quedamos con el centrocampista de la Real Sociedad por su bello gol ante la RFA.
La decepción: Satrústegui. El ariete titular simboliza la total inoperancia de nuestros delanteros. Ni él, ni Santillana, ni Quini fueron capaces de marcar un solo tanto en el campeonato.
La revelación: Gordillo. No jugó bien, pero fue de los pocos que se salvó de la quema y siguió siendo fijo en las convocatorias de años posteriores.
También hay que tener en cuenta que Italia acabó jugando contra Brasil y Argentina al quedar segunda de su grupo (y gracias). Imagino que los organizadores preveían que los azurri iban a pasar como primeros, pero al no ser así, al final en Sarrià acabaron tres de los campeones del mundo que aspiraban al triunfo final.
¿Por qué el grupo de Bélgica - Polonia jugó en el Camp Nou y el de Argentina-Brasil-Italia en Sarriá?.
Chendo se ratificó, posteriormente en esas declaraciones, aunque matizó que "lo que me sabe mal es que un equipo español gane esa copa para unos aficionados que no se sienten españoles". "En ningún momento", añadió, "me he referido a los jugadores del Barcelona ni al equipo, sino a un sector de la afición".
Lo de Villa nos cabreó mucho, es un error gravísimo. Por otro lado, un acierto lo de Llorente, ya que esperábamos que saliera en esos últimos minutos cuando estuviéramos a punto de caer eliminados. Queiroz (el guapo que habla idiomas) perdió con el feo charro de Del Bosque. Ni idea de fútbol el portugués. Que se lo apunte Floren. Sí, es verdad que no ha tenido a Rui Costa, Luis Figo y algún otro de los que disfrutó Scolari, pero es injustificable lo que ha hecho con esa selección.
Aparte de lo que habéis dicho, destacar a Capdevila, que quedó con todos los de la selección portuguesa para después del partido, je, je...
En cualquier caso, hay que analizar lo malo más que lo bueno: la lentitud de la primera parte por falta de desmarques es para preocuparse contra los grandes. Que lo estudien y no se centren en celebrar. Paraguay es un equipo rocoso, ¡cuidadín!
Ramos se mereció el gol. Soy al primero a quien no le gustan determinadas cositas que hace como el auto-tacón, pero parece que ha vuelto el gran Sergio del año la Liga de Capello.
Ayer volvimos al toque favorecidos por un equipo que se dedicó a esperarnos, pero sigo echando de menos más llegadas, más apoyos en ataque. La primera parte fue muy pobre. Gracias a Villa, que está jugando un Mundial de balón de oro, bota de esmeralda y borceguíes de rubíes. Inconmensurable Villa y maravilloso Sergio Ramos. Estos días de Mundial no oigo a los antiRamos hablar mucho del sevillano.
Pero ver como Corea le domina el centro del campo a una pentacampeona del mundo...es sin duda fiel reflejo de la pasividad brasileña...y en varios momentos del partido asi ocurrió.