Ha terminado la primera fase del Mundial de Sudáfrica, pero por extraño que parezca, la Liga española no ha acabado. Debe ser otra suerte más de España, que las disputas no finalizan hasta que no empieza la siguiente. Y en esas parece que estamos, con una Liga que proclamó a su ganador en mayo, pero muchos se resisten a finiquitarla y aún siguen, ingenua pero interesadamente, llevando la actuación de la selección al escenario del tiki-taka y la pegada, debate que inmediatamente nos traslada al sempiterno duelo entre Barça y Real Madrid.
Pero ni el Barça juega al ignorante tiki-taka, ni el Madrid con la cavernaria pegada (que todavía nadie ha explicado de qué se trata), ni la selección a lo uno ni a lo otro. Las apuestas del seleccionador por acogerse a un estilo de juego son sencillamente el resultado de los jugadores que tiene y la forma física en la que están. Ni Vicente del Bosque, ni Luis Aragones, ni ningún seleccionador anterior ha tratado de copiar a ningún equipo de la Liga. Que Vicente quiera más posesión de balón no es un triunfo del fútbol barcelonista. Los goles de Raúl con la selección, son goles de Raúl, no del Real Madrid. Los goles de Villa tampoco han sido goles del Valencia ni del Barça. Las combinaciones entre Villa e Iniesta en estos partidos son jugadas del equipo de Del Bosque, no del Barça, aunque a buen seguro Guardiola sonreirá cada vez que las ve. Mientras todo esto ocurre, muchos son lo que esperan a que alguien se atreva a introducir en Wikipedia el significado del término 'pegada'.