Competición Copa del Mundo Sudafrica 2010

Jabulani: la pelota no se mancha

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Con el paso de los años tiendes a idealizar lo que de pequeño te parecía que era la bomba. Recuerdo con nostalgia los partidos en el descampado de mi barrio con el balón de mi vecino Juan Carlos El Vara. Como su familia era de pudientes, le habían regalado para su cumpleaños el Adidas Telstar, balón oficial de Alemania'74. El Vara lo sacaba muy de tarde en tarde, más preocupado de que no se lo rompiésemos, que de disfrutar del partido. Con la pelota de mi amigo, empezó mi afición a los balones de diferentes marcas y épocas. Recuerdo con especial cariño un Mikasa de fútbol-sala que mangue en el poli de Arganda durante un descuido del rival. Lo he tenido casi 20 años. He disfrutado todos mis balones, y con todos ellos he pasado horas interminables jugando partidos, pachangas o dando unos toques con los amigos.

Por eso, aunque no me considero un experto, creo que tengo suficiente conocimiento para decir que el balón de Sudáfrica 2010 es la mayor cagada que la marca alemana ha aportado a la historia de los Mundiales. Sus antecesores, Chile (hermano del Telstar), Tango, Azteca (¡qué rosca cogía el condenado!), Etrusco, Questra, Tricolore, Fevernova y Teamgeist, eran sin duda bastante mejores que este engendro llamado Jabulani. Es verdad que el Tricolore de Francia'98 también era bastante malo, pero con todo, no hacía ni por asomo los extraños del balón actual.

El nuestro es un país de enteraos, donde sabemos de todo y entendemos de nada. Nadie pone en duda que no se puede jugar al tenis en Madrid porque la altura es mú malita para el bote de la pelota, pero claro, ¡como lo dice Rafita Nadal! Tenemos claro que si la junta de la trócola la suben media micra del difusor, y éste a su vez hace un ángulo de 90º con los cojones del piloto, el coche gana una décima por vuelta... claro, ¡como lo dice Fernandito Alonso! Pero basta que sean los futbolistas los que se quejen del balón para que digamos que solo saben poner excusas. Y es que todos tenemos dentro un seleccionador y un futbolista, pensamos que lo haríamos mejor que Del Bosque y Villa juntos, y que lo que dicen estos listos son tonterías para disimular su mal juego. Pero si hacemos caso a los profesionales de los demás deportes, ¿por qué no a los futbolistas?

Reconozcámoslo de una vez, el tristemente famoso Jabulani da más botes que un conejo, si le pegas fuerte puede ir a cualquier sitio menos a portería, es imposible controlarlo en un pase largo, y lo más peligroso, el arquero se la come seguro como roce lo más mínimo en un defensa.

Dejando al margen la demagogia, los aficionados deberíamos tener claro que en el futbol actual lo que prevalece es el imperio de las marcas: si éstas sacan un producto que es una castaña, pues a tragar y que no les quiten su tajada. Si le preguntas mi hijo de 7 años cómo se le pega al balón con el  exterior, tendrá sus dudas. Pero lo que se sabe al dedillo es que él lleva las Adidas F-10 de Messi y que a Cristiano lo viste Nike.

¡¡Pa habernos matao!!

 
Comentarios (3)
pelotas de papel de plata
3Sábado, 03 de Julio de 2010 19:21
el fede
Que suerte jugar vcon pelotas de papel de plata. Yo como debo ser más viejo jugaba en la calle, antes de entrar al cole, con una piedra que había que meter ven la boca de una alcantarilla.
Vaya pelotas
2Martes, 29 de Junio de 2010 07:24
Matxi
Papel de plata. Que bueno. Nosotros jugábamos con balones de papel envuelto en bolsa de plástico y tejados con cuerda. Eso era fútbol autentico.

Los futbolistas mundialistas se quejan ahora de las características de esa pelota pero si entrenan con ella deberían dominarla. Y cualquier balón que asegure más goles (tontos o no), a mi me vale.
Pelotas de papel de plata
1Viernes, 25 de Junio de 2010 17:10
Pancho Lángara
Mi balón inolvidable es la pelota de papel de plata con la que jugamos en los partidos del siglo que jugábamos todos los días en el patio del colegio. ¡Esa sí que hacía extraños y no el Jabulani!

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