La campeona no quiso ser menos que la subcampeona: ambas están ya en casa. Si hace cuatro años, franceses e italianos se disputaron el cetro mundial en un partido que tuvo de todo (un penalti a lo Panenka, la agresión de Zidane, un desenlace con muerte súbita...), el papel de bleus y azurri en 2010 no se ha correspondido con la fama que los precedía. A decir verdad, las selecciones dirigidas por Domenech y Lippi han rivalizado en desaciertos y ridículos, compitiendo ambas por el triste reconocimiento de mayor decepción de torneo. Dos estilos diferentes, dos fracasos idénticos, dos campeonas del mundo que deben abordar una revolución en sus equipos para afrontar las próximas citas con ilusiones renovadas.
Para no olvidar que la victoria es siempre algo cíclico, queremos traer a Fútbol con Cerveza la portada con que el prestigioso diario deportivo italiano La Gazzeta dello Sport celebró la cuarta Copa del Mundo lograda por Italia. Es interesante compararlas, ¿verdad? En ambas manda la figura de Cannavaro, el gran capitán que tocó el cielo en Alemania, pero también el compañero solidario que consuela a los suyos tras el desastre de Sudáfrica. Durante estos días en que vamos a leer y escuchar tantas críticas despiadas al combinado italiano, al calcio, a sus jugadores y entrenadores, quizá deberíamos reflexionar sobre esta segunda portada y cuánto ambicionamos los seguidores españoles comprar algún día un periódico con uno de los nuestros alzando el ansiado trofeo dorado.