Los partidos del Mundial de Sudáfrica 2010 están siendo acompañados por el zumbido constante de vuvuzelas que están dando mucho de que hablar. Hasta la abeja africana (apis mellifera scutellata) está celosa de esta trompeta que, supuestamente, simula el barritar de un elefante pero en manos de miles de personas es más propio de un nido de abejas.
La vuvuzela en plenitud de capacidad pulmonar puede alcanzar los 127 decibelios de intensidad de sonido. A modo de comparación, un avión en marcha alcanza unos 120 dB y al momento de despegue, unos 130 dB. El Ayuntamiento de Madrid fija los niveles superiores de la contaminación acústica durante el día en 80dB y por la noche en 45 dB. Ahora imagínate unos 25,000 aficionados de futbol con "armas" de 127 dB en las manos pulmones a prueba de fuego y en resumen, la lían parda.
Muchos jugadores se quejan que no pueden concentrarse ni descansar cuando se toca por la noche o al lado del hotel y aquí tienen toda la razón. Durante los partidos, la FIFA argumenta que al ser objetos culturales, no lo pueden prohibir. Esto también es verdad y correcto porque una vez entrado en este debate, nos pondríamos a prohibir los bombos, bocinas, trompetas y demás parafernalia que moleste. Las cadenas de televisión y radio han sido los más fervientes en la petición de prohibición de las vuvuzelas al considerarse molestos para la retransmisión de los encuentros. En Facebook puedes encontrar muchas páginas en contra de estas cornetas y muy pocos en favor.
Entonces, creo yo que, la cuestión es bajar los limites de ruido de las vuvuzelas y prohibir su uso fuera de los estadios en otros espacios públicos de residencia.
Y viva los seguidores. Buena foto de los integrantes de FCC.
Gracias